Oposiciones a Secundaria o el Punto de No Retorno
Un punto de no retorno es, dentro de un contexto espacio-temporal, un lugar o momento desde el cual un evento, — o una acción en curso–, ya no puede detenerse. Es decir, un punto desde el cual se vuelve imposible revertir una decisión. Es el punto de irreversibilidad de un proceso.
EL PUNTO DE NO RETORNO es muy común en el campo de la aviación y se usa para definir el momento en que la aeronave ✈ ya no puede dar la vuelta debido a la falta de combustible.
Si te encuentras leyendo este texto, quizá todavía no hayas llegado a ese punto… Pero, tanto si eres «novato» o llevas ya unos añitos opositando, tarde o temprano te hallarás en ese punto macabro 😈, sin posibilidad de salvación. Y es que, cuando decides presentarte a unas oposiciones y comienzas a devorar los libros y los apuntes dentro de la vorágine de este proceso maligno no sabes lo que te espera… Es algo así como hipotecarse por la casa de tus sueños.
Comprometerte con aprobar la oposición y trabajar en eso que tanto te gusta, –sin contar con la seguridad que proporciona saberse «funcionario»–, es como hipotecarse con la idea de comprarse esa casa tan bonita a la que no le falta su jardín verde. Te ilusionas con la idea de vivir allí algún día. Se convierte en tu único objetivo e hipotecas cada penique de tu tiempo en ahorrar el conocimiento necesario.
Todos los que nos encontramos en este camino, tarde o temprano llegamos al punto de no retorno. Ese punto en el que sabes, fehacientemente, que no puedes, NI DEBES, tirar por la borda todo el tiempo, el conocimiento y la experiencia que te ha supuesto llegar al punto en el cual te planteas «tirar la toalla». A partir de ahí, y casi en piloto automático, sigues porque casi es lo más sencillo.
Cuando eso llega, por fortuna, la mayoría de nosotros ya llevamos varios años trabajando como interinos y lo que parecía un momento crucial en tu vida, se convierte en algo simplemente rutinario.
1. El Opositor Novato
«Novatus Opositorum» es aquel especímen al que le sobran ilusiones y le falta experiencia. Cree, en su escasa sabiduría, que si estudia, aprobará. Cree que la ley causa-efecto es así de simple y es la única ley que rige su universo.
Afortunadamente, entrar –al instituto que te toque– con los bolsillos llenos de ilusión e inocencia, el día del examen, suele beneficiar. Es por ello que, estadísticamente, muchos opositores consiguen, en su primer intento, su mejor nota. Como toda ley, siempre hay opositores que son la excepción y aprueban con plaza a la primera, así como Moisés separó los mares para que los judios llegaran a la Tierra Prometida.
1.1 Las Academias
El primer año como opositor es el año que más información se necesita. Es importante contar con una buena red de opositores, en tus mismas circunstancias, que te acompañe durante el proceso de humillación del examen, así como en los meses anteriores de estudio y ansiedad extrema por al cercanía de la prueba.
Si este es tu caso, lo más recomendable suele ser apuntarse a academias punteras del sector donde te facilitan toda la información necesaria.
Por una parte, la información académica (temario, ayuda para que realices la programación y las unidades didácticas, prácticos, etc); Y por otra parte, los aspectos esenciales de la convocatoria (cómo es el examen, fechas de inscripción al examen, cómo y cuándo entregar la progamación, los méritos, etc).
Las academias con más solera en la preparación de oposiciones para Primaria y Secundaria son Magister y Cen.edu. Ambas ofrecen una gran variedad de modalidades. Es decir, igual solo quieres comprar el temario, sólo la ayuda para confeccionar la Programación…Igual solo buscas enseñanza online…Igual sólo quieres presencial… Al flexibilizar las opciones puedes pagar sólo por aquello que más necesitas.
Respecto a los «temarios», todas te venden sus «temarios oficiales». El entrecomillado es porque, realmente, no existe un «temario oficial». Es decir, existe (para el caso de secundaria inglés) una lista de 69 temas que el opositor debe desarrollar de manera única y original para convencer al tribunal que domina aquello de lo que está hablando. Si bien es cierto que, aunque siempre ha habido rumores de si el tribunal dispone de los temas de algunas academias para comparar, el tema debería ser ,–en la medida de lo posible–, de tu propia cosecha.
2. El Opositor «Modo Avanzado«
Ya con algo más de experiencia y tras varias convocatorias de exámenes a sus espaldas, el opositor ya ha tenido la suerte de estrenarse como docente.
Lo bueno del sistema es que siendo de inglés hay mucho movimiento en las listas (al menos en la Comunidad de Madrid), con lo cual es bastante probable que después de algunos meses te acaben llamando para realizar sustituciones. De ahí a conseguir una vacante, es cuestión de entre 1 y 2 años, dependiendo de tu nota de oposición y tus méritos.
2.1 La figura del Preparador
En este punto del viaje, el opositor ya ha degustado por sí mismo las hieles del fracaso, pero al menos, es capaz de llevar un sueldo a casa como profesor. Es bastante común que en estos años, amparado por la «falsa estabilidad» que se experimenta al ser interino, la familia y las obligaciones crezcan. Es por ello que algunos interinos, ya habiendo pasado por la experiencia de la preparación en academia, se decidan por contratar a un Preparador.
El preparador es al opositor, lo que el tío de Rafa Nadal al tenista.
En año de oposiciones, un buen preparador, puede colaborar con 4-5 opositores máximo. Su trabajo consiste en decirte cómo tienes que organizarte, cómo tienes que estudiar, cómo te tienes que preparar los temas, cómo tienes que diseñar tu programación, etc…
No hacen de coach, aunque lo parezcan. Son más bien una especie de Cobrador del Frac, solo que el preparador te exigirá un tema por semana, un práctico por semana, un modelo de unidad didáctica por mes o semana, etc…es decir, olvídate de tu vida. Si quieres aprovechar al máximo el buen dinero que le pagas mensualmente, prepárate para que tu rutina diaria sea más dura que la de un SEAL.
La mayoría de los opositores con familia que contratan a un preparador suelen dormir muy poco. Los hay alondra, los que se levantan a las 6:00 am para estudiar una hora en la que la casa está completamente en silencio; y los hay búho, los que se ponen a ello cuando el resto se ha ido a la cama.
Si estás pensando en saltarte el paso 1 y contratar directamente un preparador, debes saber que no son fáciles de encontrar (ni baratos). Ha habido casos de amistades que se han dejado de hablar por no pasarse el móvil del preparador…
Un buen preparador suele ser el que lo puede demostrar, es decir, son ex-profesores de academia y ex-miembros de tribunal que saben perfectamente lo que necesitas. Suelen cobrar entre 120 – 150 euros al mes. No suelen anunciarse en Internet, pues su estrategia comercial es el «boca a boca».
No contrates a cualquiera, un mal preparador te puede hacer perder mucho tiempo y dinero, además de la frustración de haberte esforzado para nada.
3. El Opositor 4×4
Los opositores «todoterreno» son los que llevan más tiempo metidos en este sarao, normalmente van por libre (tipo Rambo). Son opositores entraditos en años, que por una cosa u otra no han pasado el listón.
A pesar de su poca fortuna en el examen, suelen acumular mucha experiencia docente, tanta como años lleven metidos en las listas. Suelen repasarse cada año de oposiciones sus temas preferidos, y rehacer la programación con las nuevas leyes de educación que los gobiernos de turno van derogándose los unos a los otros.
Viven con más felicidad y sosiego esta etapa como opositor porque debido a sus años de experiencia docente están por arriba de la lista y no les falta el trabajo. Es más, a pesar de no tener plaza fija en ningún instituto, sus puntos les benefician de tal manera que consiguen trabajar sin problemas en el instituto de su mayor conveniencia.
Desean aprobar el examen y sacarse la plaza, pero tienen miedo en hipotecarse y descubrir que los vecinos son ruidosos y que el césped es más verde en el jardín de enfrente.
4. Tips para todas las Etapas
Uno de los mayores handicaps de presentarse a unas oposiciones es el tiempo y su organización.
A menudo pasamos los días tremendamente liados, intentando hacer encaje de bolillos para llegar a todo: trabajo, familia, amigos, la boda de una prima que apenas conoces…
Está demostrado que la mente del ser humano no es capaz de medir bien los resultados a largo plazo. Es por ello que ponernos una meta de estudio con vistas a uno o dos años, nos cuesta tanto. Nuestro cerebro trata de decidir y organizar lo que vamos a hacer mañana, la salida con los amigos el fin de semana siguiente…, pero no entiende el mecanismo de esfuerzo-recompensa a largo plazo.
De esta manera, «ponerte» a estudiar es como una losa que pesa sobre tus hombros que sabes que está ahí, pero que no consigues llevarte bien con ella. Sabes que el temario es tan extenso y tu tiempo tan limitado que te dices: ya no llego….y vas procastinando y preocupándote por ello.
Uno de los mejores métodos para engañar a tu cerebro y lograr el objetivo de llegar a la oposición con los deberes hechos, es ajustarse pequeñas metas (alcanzables) en tu día a día. Nadie mejor que tu conoce tu horario, tus necesidades y prioridades. No se trata pues de exigirte un tema por semana (algo impensable para una persona a jornada completa y familia, que pretenda comer y dormir las horas necesarias 🥱); si no más bien ir aprovechando los pequeños huecos para ocuparte de ello.
Se trataría de ir sumando esos huecos, para lograr un objetivo alcanzable y real a un mes vista. A veces, uno se tiene que conformar con el tiempo del que dispone. De esta manera, y al menos en un año, como mínimo habrás estudiado 12 temas. Creéme, es mucho mejor que no haber abierto ninguno. Porque a veces, la flauta puede sonar.
Una de las herramientas que te puede ayudar a organizar tus huecos y horario es un buen planificador mensual. Otra de las herramientas súper útiles es realizar una planificación milimétrica de cómo te puedes organizar teniendo en cuenta el factor tiempo. Echa un vistazo a esta aplicación online gratuita ClickUp En ella puedes crear tareas y subtareas y asignártelas en el tiempo que tu decidas, con avisos diarios y semanales a tu móvil o correo.